Bitlove - unión de plataformas artísticas » tecnología https://www.bitlove.cl/portal Bitlove entrega nuevos artistas, contenidos y descargas a través de sus distintas plataformas. Thu, 05 Apr 2012 16:59:47 +0000 en hourly 1 http://wordpress.org/?v= El diálogo inexplicable entre el hombre y la partícula https://www.bitlove.cl/portal/2010/10/el-dialogo-inexplicable-entre-el-hombre-y-la-particula/ https://www.bitlove.cl/portal/2010/10/el-dialogo-inexplicable-entre-el-hombre-y-la-particula/#comments Fri, 29 Oct 2010 00:05:07 +0000 Jaime Brañas https://www.bitlove.cl/portal/?p=1804 Sigue leyendo este artículo!
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En un par de artículos anteriores que he escrito para esta casa, de una u otra forma he cuestionado la realidad tal como creemos conocerla, siempre basándonos en códigos subjetivos heredados de un sistema que solemos apoyar por medio de la identificación y las proyecciones que ésta genera. Quisiera aprovechar términos como proyección, o construcción de la realidad, para contarles algo que ya hace algún tiempo me viene inquietando.

Ante esta necesidad de recopilar más y mejores herramientas para intentar acercarme (y simultáneamente alejarme) algún milímetro más a la “realidad” de la que tanto “sospecho”, me comencé a interesar por la teoría de la mecánica ondulatoria, mejor conocida como física cuántica. Y si bien es cierto que para llegar a una compresión profunda sobre la materia habría que expresarla en términos matemáticos (lo cual me es imposible), me niego a privarnos de un acercamiento a través de las letras a una dimensión que, de tan impredecible, es capaz de sacudirnos la cabeza hasta abrir más de una puerta que ni sabíamos estaba ahí, lo cual ya ha causado, con toda seguridad, que los científicos se parezcan cada vez más (en la forma y en el fondo) a los tradicionales maestros espirituales de conocimientos ancestrales .

A grandes rasgos la física cuántica se adentra en la materia, hacia ese universo dentro de todas las cosas donde comenzamos a encontrarnos con galaxias, soles y planetas que la física moderna ha denominado como  partículas elementales. Seguro que han escuchado hablar de los electrones, protones y neutrones, ¿no? Pues estas partículas más pequeñas que el átomo y que a partir de fuerzas atractivas que tienden a juntarlas (entre otros factores) son las que al “relacionarse” en un estallido de movimientos impredecibles van tejiendo y articulando estructuras dentro del plano material que creemos conocer.

Ahora, ¿qué tiene esto de interesante? Aquí viene la parte donde la cosa me comienza a dejar boquiabierto. La física cuántica nos dice que dichas partículas elementales que constituyen el átomo ¡no son elementos esencialmente reales! ¿Por qué? Porque son existencialmente imprecisas, es decir, estas partículas pueden comportarse como tal (como partículas) en un momento determinado y como ondas en un momento anterior o posterior, lo que da igual, porque estas partículas no reconocen el presente (personalmente creo que no reconocen el tiempo en general). Saltan del pasado al futuro y vuelven, y así van haciendo un poco lo que les da la gana. Podemos decir que uno nunca sabe cuándo ni dónde va a estar una partícula y no es en absoluto descabellado afirmar que esa partícula está potencialmente en un montón de lugares a la vez. Las partículas están en constante movimiento en todo el universo, y por eso decimos que las realidades cuánticas son solo estados potenciales (ósea que todo es posible simultáneamente). Dentro de este universo subatómico la materia se describe como una abstracción ya que no ocupa ni un espacio determinado ni un tiempo puntual.

Ok, puede que para algunos todo esto tampoco sea la gran cosa, pero ahora sí, aquí viene mi parte favorita y tal vez la más alucinante de toda esta historia:

Comienzo con la siguiente premisa: El observador (ósea todos nosotros) influye definitivamente en la creación de la materia. Es el que aporta conciencia a la realidad. ¡WOW! ¿No les parece alucinante? En la física cuántica se dice que si no se observa el objeto, en este caso una partícula, ese objeto está difuso, con lo cual solo existe potencialmente. Si uno se decide a observarlo, podemos decir que ese objeto “comienza a existir”, por lo que si un observador A ve aquel objeto situado a la derecha de X y además tenemos un observador B que ve el mismo objeto situado a la izquierda de X, los dos observadores están en lo cierto, ya que en la física cuántica no existe la contradicción. Podríamos afirmar entonces que esta partícula está en dos lugares al mismo tiempo.

Cabe destacar que esto no es sólo una teoría que funcione en el papel. Los científicos han demostrado en el laboratorio, apoyados por instrumentos de precisión y máquinas difíciles de concebir, que es posible “visualizar” lo anteriormente descrito. ¿Cómo? “Ocultando” dicha partícula en una especie de cámara oscura que permite enfriar el espacio y que así, a una determinada temperatura la partícula ya no genere luz, lo que impide verla y por tanto evita “influir” en los resultados de las mediciones de la investigación.

Y si el observador es el que crea la realidad de “un instante presente”, es justamente aquí donde se produce el inexplicable “diálogo” (sic) entre el hombre y la partícula, pues parece ser que las partículas elementales de las que hemos estado hablando “perciben” cambios ante la influencia o interferencia del observador y reaccionan ante ello. ¡!WOOOW!! ¿Ósea, me están diciendo que tengo el “poder” de influir en la construcción de la materia y mi realidad a través de ella? Vaya, si les soy sincero, esto no es algo precisamente nuevo. Existen enseñanzas (llamémosle así: enseñanzas) antiquísimas que nos vienen diciendo lo mismo, expresado de otra manera. Pero el poder “palparlo” y comenzar a confirmarlo a través de la ciencia, le da a todo esto un valor añadido ante la posibilidad de explicárselo no sólo a la intuición sino también al intelecto.

Claramente el simple hecho de conocer estos fenómenos no nos concede el poder de transformarlo todo a nuestro antojo, más bien nos recuerda que no es algo que esté fuera de este mundo sino todo lo contrario. Entonces, ¿cómo no reconocer que el proyectarse a uno mismo o a los demás de una determinada manera, puede afectar en el desarrollo de los acontecimientos? ¿Cómo no reconocer que la actitud con que enfrentamos las situaciones influye en los resultados en la construcción de una realidad circunstancial? Uno de los problemas es lo que ya he mencionado al inicio de este artículo: los códigos a los que nos aferramos, la identificación; son elementos que nos hacen olvidarlo todo y perder la posibilidad de ser objetivos y así poder “desencriptar“ esta realidad que es toda las realidades...

… lo que me recuerda a una de las escenas finales de The Matrix, en la que Neo comienza a “ver” y todo se transforma en números y símbolos ante sus ojos. ¡Él si que logró desencriptar la realidad y luego influir sobre ella!

Y vamos repitiendo patrones de comportamiento una y otra vez, olvidando nuestra capacidad creadora. Sin duda somos creadores en potencia, circulando por un universo donde la “separatividad” es una ilusión construida por el cerebro, batallando contra leyes que se escapan de nuestra comprensión o, casi siempre, ni siquiera estando conscientes de ellas. Nuestra realidad no parece ser más que un holograma construido por partículas elementales ordenadas en nuestro cerebro; cerebros también de partículas explosivas que esperan ser encontradas para así convertirnos todos en lo que en realidad somos: ESOS IMPRESIONANTES CREADORES EN POTENCIA.

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Música y tecnología: “The long and winding road” https://www.bitlove.cl/portal/2010/10/musica-y-tecnologia-the-long-and-winding-road/ https://www.bitlove.cl/portal/2010/10/musica-y-tecnologia-the-long-and-winding-road/#comments Mon, 18 Oct 2010 12:59:39 +0000 Cristián Valdivia https://www.bitlove.cl/portal/?p=1614 Sigue leyendo este artículo!
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Durante siglos la cosa fue así: si usted quería escuchar música tenía, necesariamente que contar con un grupo de intérpretes capaces de reproducir en sus instrumentos los sonidos en cuestión. No había otra.  Fuera en una sala de conciertos, la plaza de un pueblo o el salón de baile, la música era siempre una práctica colectiva en la que artista y auditor debían coincidir en tiempo y  espacio

Pero hacia el 1900, y gracias al gramófono que permitía fijar los sonidos y luego reproducirlos se comenzó a producir cambio sustancial que poco a poco fue transformando no sólo la relación entre el músico-la obra-y el auditor, sino que además los rasgos y particularidades esenciales de cada uno de ellos.

Por un lado, la música sufrió los efectos industrializantes de su comercialización, pero también cambió la experiencia, la forma de crear y de escucharla.

REC & PLAY

Las técnicas de grabación abrieron nuevas posibilidades expresivas y esto generó amplias discusiones e interesantes tendencias: ¿Qué tan fiel debía ser el registro de una determinada obra? ¿Era posible intervenir la interpretación y, mediante técnicas en el estudio, generar una obra nueva, distinta?

En la música popular fue probablemente el disco Sargent Pepper (The Beatles, 1967), la primera obra concebida exclusivamente como registro y ya no para ser ejecutada en directo. El estudio de grabación se convirtió entonces en un mediador esencial entre músico y auditor, pero también en un agente activo al momento de la creación. Un instrumento más.

Las posibilidades de reproducción llevaron la música desde la sala de conciertos a la cotidianidad, transformándola por momentos en ruido de fondo o en mera compañía de otras actividades. Pensemos en la revolución del walkman durante los `80, un aparato sencillo que permitió musicalizar nuestra vida en movimiento, transformando un sencillo viaje en micro en algo así como nuestro propio video clip (la música re-significando la experiencia individual).

Pero al mismo tiempo, y mientras cada auditor compilaba sus propios discos (luego serían Casetes, CDs, Mp3) basándose en sus gustos e intereses, se generó también un cruce y una transculturación estilística impensada hasta antes de la mitad del siglo pasado. Discos de rock junto a música clásica del 1800, soul norteamericano y mantras hindúes, lo próximo y lo ajeno migrando y transformando no sólo el gusto de quien escuchaba sino también “la mano” de quien componía.

El hip hop es quizás el mejor ejemplo de esta transformación y transculturización permanente; desde Brooklyn a Berlín, pasando por Buenos Aires, Concepción y Tokio, la cultura de la rima y el scratch se ha reinventado y adaptado, fusionando lo ajeno y lo propio en un largo sinfín estilístico, donde las fronteras y las distancias se desdibujaron hace rato ya en la  boca del MC o en las perillas de Dj.

COPY & PASTE

Desde la irrupción de los sintetizadores a principios de los `70, la tecnología ha continuado redefiniendo el sentido y la experiencia musical. No sólo los artistas se han visto beneficiados por las nuevas herramientas expresivas, sino que además el público, la cultura, el consumo, han transformando permanentemente sus gustos, hábitos, aspiraciones y capacidades perceptivas. Veamos:

Desde la irrupcion de la electrónica en el escenario de la música popular (Brian Eno, Kraftwerk,)  no sólo se ampliaron posibilidades timbrísticas de una obra, también, y de manera más profunda, se transformaron los íconos-aspiracionales de la cultura popular: a mediados del los `80, por ejemplo, el Sinth Pop sepulta definitivamente la figura del “Guitar Hero” (Depeche Mode llena estadios a punta de sonidos sintetizados y sin necesidad de largos y destellantes solos). Luego, en los `90, el Dj se convierte en el rey indiscutido, él y sólo él maneja el ritmo y los estilos, él es el dueño absoluto de la mezcla y la remezcla.

¿Qué habría sido de ellos y de la cultura generada a su alrededor sin la irrupción tecnológica? resulta difícil imaginarlo.

Con posterioridad, y gracias al uso del Sampler (dispositivo que permite recortar, copiar y pegar trozos de sonido para transformarlos en otra cosa) asistimos a la transformación definitiva de las obras musicales. Éstas ya no son meramente un texto sonoro para ser leído, por el contrario, están abiertas a la reinterpretación y son a su vez, por decirlo de alguna forma, causa y efecto de si mismas y de nuevas obras que se realimentan en el tiempo.

En esta misma línea, también resulta interesante observar como la proliferación de instrumentos virtuales (manipulados en un computador) ha ido poco a poco invirtiendo el porcentaje de músicos y consumidores pasivos. Cada día hay más y más personas haciendo música desde su escritorio, cada día el acceso a la creación musical se democratiza y por tanto el volumen de obras aumenta de manera exponencial.

¡SOY ELECTRÓNICO!

Nuevos instrumentos han cambiado radicalmente las prácticas de producción sonora, éstas a su vez han generado nuevos estilos los que finalmente, y aquí un nuevo elemento de análisis, han tendido a modificar los parámetros con que apreciamos una obra. De alguna forma, y frente a ciertos tipos de música, hemos aprendido a escuchar distinto. El ejemplo más claro lo encontramos en la música electrónica y en como ésta rompió uno de los ejes paradigmáticos de la música pop:

Melodía
(construída sobre un sistema tonal)

Armonía
(generalmente convencional) 

Ritmo Acompañante
(generalmente regular y acompasado)

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A través de este eje, y gracias a estos 3 parámetros hemos apreciado, disfrutado y evaluado gran parte de la música que durante muchos años escuchamos. Pero ¿es realmente éste el mapa que utilizamos para movernos en el territorio de la música electrónica?  ¿Cuándo escuchamos música electrónica, esperamos oír una melodía principal construida sobre una armonía tradicional con un ritmo que las acompañe?

Muy por el contrario, en la electrónica el ritmo se vuelve el articulador principal de la obra y puede, como en el caso del break beat y otros estilos, tender a una permanente irregularidad. La armonía por su parte, y si es que la hay, es muchas veces el producto de la superposición de trozos sonoros que no necesariamente tienen una lógica tradicional y mucho menos dan como resultado una sucesión de acordes.  La melodía es también un elemento que puede o no estar presente, a veces con sólo un par de notas repetidas, moduladas y filtradas hasta el infinito lo que dista bastante de las construcciones melódicas tradicionales.

Nadie, a estas alturas del siglo, se sorprende con este tipo de construcciones sonoras, nos puede gustar o no, pero sabemos como enfrentarlas sin perdernos. En otras palabras, tenemos una forma electrónica de escuchar esta música.

Por último, y sin ánimo de profundizar mayormente en este punto, cabe consignar que las nuevas tecnologías han generado, a través de internet fundamentalmente,  nuevos espacios de consumo y difusión, a la vez que una forma distinta de relación entre artistas y su público. Un nuevo paradigma socializador que recién comienza a transformar profundamente nuestra relación con el arte y que quizás en unos años más, sea posible de analizar con la distancia necesaria.

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Rapsodia #14 https://www.bitlove.cl/portal/2010/08/rapsodia-14/ https://www.bitlove.cl/portal/2010/08/rapsodia-14/#comments Wed, 11 Aug 2010 14:55:39 +0000 Jaime Brañas https://www.bitlove.cl/portal/?p=308 Sigue leyendo este artículo!
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Cuando por fin tuve la posibilidad de tener conexión a internet en casa hace ya algunos años, nunca imaginé que me daría la oportunidad de acceder a material como el que comparto hoy con vosotros.

Hace poco me encontraba frente a mi portátil intentando encontrar algo de interés y en un momento inolvidable se hizo la luz en forma de pregunta: ¿Habrán sesiones de estudio multitrack de bandas legendarias para descargar? Con poca esperanza escribí las palabras clave en la barra de Google y para mi sorpresa había mucho más de lo que hubiese podido pedir.

A partir de ese día terminé de convencerme de las bondades de la tecnología y su inmenso potencial del cual ya era consciente pero no a este nivel.  No sé si soy solo yo, pero material como el que aquí hoy comparto, para mí no tiene precio.  La posibilidad de escuchar la voz de Freddie Mercury “a cappella” con toda su fuerza (lo que me dejó erizado durante varios minutos)  o cualquier otro instrumento por separado de Bohemian Rhapsody en este caso, con todos los detalles y trucos realizados en estudio, además de poder re-mezclar a mi antojo el tema con cualquier software de audio, es para mí un privilegio incalculable.

He aquí un fragmento del track número 14 de la sesión original de 24 tracks de Bohemian Rhapsody de Queen,  donde podrán escuchar cantar a Freddie las primeras dos estrofas del tema, sin el resto de instrumentos. Disfruten en silencio durante un par de minutos de la voz de uno de los más grandes cantantes y showman de la historia del rock.        Dale clic para escuchar

 

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Hombre caminando https://www.bitlove.cl/portal/2010/08/hombre-caminando/ https://www.bitlove.cl/portal/2010/08/hombre-caminando/#comments Sun, 08 Aug 2010 04:00:13 +0000 Cristián Valdivia https://www.bitlove.cl/portal/?p=584 Sigue leyendo este artículo!
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El año pasado se cumplieron 30 años desde el lanzamiento  al mercado del “walkman”.  ¿Walk-qué? Walkman, un dispositivo que te permitía llevar a tu artista favorito a cualquier parte y que en su época fue toda una revolución, la más grande de todos los tiempos creo yo, pues cambió en varios sentidos la forma de relacionarnos con la música.

Recuerdo el primer “Personal Stereo” (así lo conocí) que llegó a mis manos una lejana mañana de octubre;  mi padre, seguramente alentado por la publicidad y sin entender muy bien para qué servía el famoso aparatito, me lo entregó como regalo de cumpleaños sin intuir el vuelco definitivo que daba a mi vida en ese momento. Literalmente, y desde entonces, la música no ha dejado de acompañarme: en un solo sentido al comienzo, pues los primeros “Personal” no te permitían retroceder el casete a no ser que lo hicieras tu mismo, con un lápiz. Estabas entonces obligado a escoger muy bien el soundtrack de tu paseo en bicicleta, viaje en micro, o caminata playera. No había vuelta atrás.

Moviéndote siempre en una sola dirección, era posible cargar tu aparatito con casetes de 45, 60, 90 o 120 minutos; y la elección aquí también era compleja: ¾ de hora eran la nada misma, en sesenta minutos no cabían dos discos y las cintas de noventa y ciento veinte  solían enredarse con facilidad. Debo reconocer en este punto, que mi obsesión por tener y escuchar siempre los discos completos, me convirtió en habitual consumidor de MAXWELL 45, la marca que ofrecía la mejor relación precio/calidad. SONY era inalcanzable para mi presupuesto y FUJY ni pensarlo, totalmente desechables.

Y entonces un viaje a la playa,  un mochileo al sur, o al norte  eran para mí una empresa no menor, toda vez que el 70% de mi equipaje consistía en cajas de zapatos acolchadas por dentro, llenas de cintas numeradas del 1 al infinito, cuyo correlato era una larga lista escrita a máquina que mostraba el contenido de cada volumen; mi memoria siempre fue frágil, y la posibilidad de observar en una pantalla el título de lo que sonaba en tus oídos era pura y simple ciencia ficción…

Del dinero gastado en pilas prefiero ni hablar.

El tiempo,  que no sabe de pausa ni de stop, avanzó rápido y no tengo mayor conciencia de cómo fue que mis casetes y mi “Personal” comenzaron a acumular polvo al fondo de un cajón. Tampoco sabría precisar el momento exacto en que dejé atrás mi existencia “análoga” y me convertí en un animal digital. Sólo puedo observar, y no sin algo de sorpresa, que ahora mis discos ya no son discos, apenas carpetas y subcarpetas enquistadas en la pantalla de un Ipod desde donde suenan horas y horas de canciones que ya no se gastan, aunque las repita mil veces, aunque los años pasen, aunque yo acumule arrugas y haya comenzado a perder el pelo.

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