Segunda parte de un relato que cruza parte de la historia musical chilena mientras sigue la huella de un músico inventado, inexistente, que es uno y a la vez muchos de los artistas que alguna vez nos ha tocado escuchar.-

Lee aquí la primera parte

EL EXILIO (1973 a 1982)

Sólo 3 días después del golpe militar, Paloma y XP salían raudos de Chile en un vuelo hacia Méjico. No hubo tiempo para despedidas ni nada parecido, apenas alcanzaron a armar una maleta pequeña, dos o tres discos, un par de fotografías y una sensación de entender poco y nada de lo que estaba ocurriendo.

El viaje, la llegada a Méjico a casa de los familiares de unos amigos y el posterior viaje a Alemania, luego de algunas semanas de estadía en el DF, le sirvieron a XP para recobrar en parte la cordura y olvidarse por completo del título de su disco tributo a Paloma. Simplemente dejó de pensar en ello y se concentró en la urgencia de sobrevivir en una ciudad extraña, lejana y bastante exótica si la comparaban con el Santiago de Chile que definitivamente quedaba atrás.

Al igual que otros exiliados que llegaron a la RDA, Paloma y XP se instalaron en Potsdam, ciudad cercana a Berlín que los acogió amablemente en un pequeño departamento de la calle Koroljowstrasse, en el barrio de Am Stern.  A los pocos días de haber llegado y mientras Paloma hacía intentos desesperados por aprender a pronunciar correctamente el nombre de su calle, XP descubrió que en los departamentos vecinos se habían instalado dos familias de compatriotas que tenían entre sus integrantes a tres talentosos músicos aficionados.

Pepe, Roberto y Camilo entablaron rápida amistad con XP y al cabo de un par de meses, luego de realizadas las gestiones necesarias para formalizar algunos permisos, comenzaron a presentarse en un pequeño local al que regularmente concurrían también otros chilenos. La combinación instrumental de charango, guitarra, voces y zampoña rápidamente dio que hablar y fueron llegando, noche a noche, nuevos y entusiastas auditores que a pesar de no entender ni jota lo que decían las canciones, pero embrujados acaso por los ritmos sincopados, la potencia de las cuerdas o el sonido indescriptible de esos tubitos de caña unidos por cordelitos de colores, aplaudían a rabiar al final de cada show. Chilenos, chilenos, chilenos les gritaban mientras levantaban todos juntos, en coordinado movimiento, sus vasos hacia el alto cielo.

Sólo año y medio después de esas primeras presentaciones, a mediados de 1975 para ser precisos, XP, Pepe, Roberto y Camilo partieron de gira por Alemania auspiciados por una importante universidad. Paloma se quedó en Potsdam, intentando aprender el alemán y cuidando a Chile, un gato recogido meses antes y del cual no se separaba ni a sol ni a sombra. Chile comía, dormía y estudiaba junto a Paloma. Chile la esperaba junto a la puerta cuando ella salía de compras a la feria. Chile la confortaba en los momentos de soledad. Chile le hablaba sin palabras y se le acurrucaba en los pies. Chile decía miau y Paloma por un instante volvía a estar en Chile. Era extraño.

A la primera gira por Alemania la siguió una segunda, una tercera, una cuarta y así: comenzaron a recorrer Europa con la bandera chilena al tope, la chapa de exiliados pegada en la frente y el discurso siempre encendido de la izquierda revolucionaria, cuyo sueño truncado por el dictador de anteojos oscuros aún tenía espacio y vida en el arte y la música; ¡compañeros! ¡puño en alto! la esperanza permanece en nuestros corazones, etc, etc, etc… Y aunque no siempre el auditorio hablaba o entendía el español, al parecer eso no revestía mayor importancia pues la popularidad y el reconocimiento seguían aumentando. Discos. Entrevistas en algunas revistas especializadas. Incluso un documental realizado por estudiantes alemanes que los siguieron por más de un año, daban cuenta de un fenómeno que ni XP ni sus compañeros podían explicarse muy bien.  Les llegaban invitaciones de partidos políticos, instituciones no gubernamentales, asociaciones de exiliados y siempre eran recibidos como verdaderos héroes, como si en algún momento, por arte de magia, el campo de batalla se hubiera trasladado desde las lejanas calles de Santiago de Chile a los escenarios del destierro europeo.

A fines de 1979 se le permitió regresar al país a varios exiliados y entre esos nombres aparecieron los de Paloma y XP. Una situación bastante curiosa y que sin duda debía ser producto de algún error administrativo o algo por el estilo, pensaron ambos al tiempo que descorchaban una botella de champaña. Paloma hizo maletas, lloró un par de días antes de entregar al gato Chile a sus vecinos y estuvo lista. No así XP.

- Primero debo cumplir los compromisos que tengo. Pepe, Roberto y Camilo cuentan conmigo.

- Te voy a estar esperando entonces… hay mucho que hacer allá.

Pero en el fondo Paloma sabía que no lo volvería a ver en mucho tiempo. Era duro decirlo, pensarlo al menos, pero el exilio se había convertido en buen negocio para Xp.

Paloma volvió a Chile y XP continuo viajando a punta de trotes nortinos, valses peruanos, cuecas y otros ritmos sincopados. A mediados de 1983 Paloma enfermó gravemente de cáncer y XP decidió que era el momento de regresar. Habló con sus compañeros, vendió alguno de sus instrumentos y se despidió en un íntimo y emotivo concierto que por cierto fue documentado para una cadena de televisión Francesa.

DOBLE VIDA (1983 a 1988)

Al llegar a Chile XP se encontró con un panorama bastante desolador: calles desiertas después de las 10 de la noche, locales cerrados, radios y canales de televisión difundiendo sólo música extranjera y cero, cero interés por parte de los sellos discográficos por editar artistas nacionales.

Paloma lo recibió en un pequeño departamento de la calle Providencia, tercer piso. La enfermedad se la estaba devorando por completo, estaba pálida, muy delgada y con mínimos recursos económicos para costear un tratamiento.  XP comenzó de inmediato a buscar formas de generar dinero. Acudió a antiguos amigos. Visitó lugares que ya no existían. Aplanó las calles, pero nada, nadie. Estaba XP a punto de perder la esperanza cuando una mañana de noviembre recibió la llamada del antiguo manager y productor de Peter de Twist, quien  se había enterado por terceros de su arribo a Chile y le proponía lo siguiente:

Existía en televisión un programa que se transmitía todos los sábados y que por su duración, casi ocho horas al aire ininterrumpidas, necesitaba constantemente cantantes que estuvieran dispuestos a revivir viejos éxitos y que, y esto era fundamental, se prestaran para las constantes bromas y tandeos del animador. Se pagaba por actuación, había que entregar boleta de honorarios y si todo iba bien era posible ser invitado al programa nocturno que el mismo animador tenía después de las noticias.

No había que pensarlo dos veces. XP aceptó de inmediato y a la semana siguiente Peter de Twist ya estaba en televisión, en un pequeño segmento sobre la Nueva Ola que se transmitía alrededor de las 5 de la tarde. Obviamente una de las primeras cosas que el animador hizo fue bromear y reírse a propósito del nombre de Peter, iniciando así una rutina que se repetiría exacta sábado tras sábado durante los años venideros.

-  ¿Y Baila Twist usted? Haber, baile. Qué dice el públicooooo.

Con el dinero que XP comenzó a recibir, Paloma reanudó su tratamiento y por un tiempo pareció estar mejor. Retomaron contacto con algunos antiguos amigos que volvían por esos días al país y fue justamente uno de ellos, quien le comentó a XP que había un grupo de músicos jóvenes que buscaban con desesperación a un bajista para presentarse en pocas semanas en un evento denominado Bienal Underground, organizada por un también joven director de teatro.  A XP le pareció una idea atractiva, se consiguió un bajo y partió a ensayar con la secreta esperanza de que nadie lo fuera a relacionar con el payaso-cantante-del-recuerdo que cada semana debía representar en televisión. Y así fue. Lo recibieron con cervezas y grandes abrazos, le enseñaron las canciones que no representaban mayor dificultad pues se movían siempre entre los mismos 3 acordes y le explicaron que sus verdaderas motivaciones, más allá de la música, era representar la rabia y la impotencia que junto a sus pares experimentaban por esos años.

Punk furioso y sin concesiones. Un despliegue de energía impresionante que de alguna forma le fue devolviendo la dignidad a XP. También a Paloma quien a los pocos días apareció en uno de los ensayos con un par de impresionantes bototos de cuero y un enorme lienzo con el nombre de la banda pintado a mano. “Los Caídos en Desgracia” debutaron tal como estaba presupuestado en un Trolley  (así se llamaba el local) atestado gente. La Bienal Underground no sólo congregaba artistas de todas las disciplinas, también habían ahí jóvenes pandilleros, minorías sexuales y hasta futuros dirigentes políticos, todos dispuestos a celebrar y a protestar en “mitad de la noche más larga”, tal cómo podía leerse en uno de los muro del local.

Después de una exitosa primera presentación, las siguientes mantuvieron la tónica de energía y desenfreno y poco a poco la banda se fue convirtiendo en el ícono de la resistencia musical de esos años. Realizaron grabaciones caseras que corrieron de mano en mano, imprimieron posters que fueron llenando las calles y se mantuvieron siempre firmes en su propuesta, a pesar de las dificultades y la represión. XP continuó apareciendo semana a semana en televisión, enfundado en su traje de colores chillones y luciendo un  par de anteojos oscuros que lo ayudaron hasta el final a disfrazar su doble militancia de la que probablemente muchos se dieron cuenta, muchos que prefirieron no decir nada.

Lee aquí la tercera parte

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