Tercera parte y final de un relato que cruza parte importante de la historia musical chilena mientras sigue la huella de un músico inventado, inexistente, que es uno y a la vez muchos de los artistas que nos ha tocado alguna vez escuchar

Lee aqui la segunda parte

Aunque a fines del año `88 Los Caídos en Desgracia se disponían a grabar su primer disco financiado enteramente por un sello multinacional, XP estaba lejos de disfrutar esa especie de torcida de mano que finalmente le hacían al sistema.  El cáncer de Paloma había recrudecido y ambos, ella y XP al presentir que la batalla ya estaba perdida, intentaban pasar la mayor parte de tiempo juntos. Veían antiguas fotos, escuchaban música de distintas épocas que habían ido coleccionando en una enorme cantidad de casetes y se alucinaban leyendo sobre el Compact Disc, un nuevo soporte tecnológico que prometía revolucionar próximamente el mercado

- ¿Pero cómo es eso de que los discos no se van a gastar aunque uno los toque muchas veces? – preguntó Paloma.

- Es lo que intentan explicar aquí ¿ves? “la transmisión de datos no es analógica, es decir no hay contacto físico entre el soporte que contiene la música y el lector que la reproduce.”

PASAJERO EN TRANCE (1989 a 1999)

Paloma falleció en Marzo de 1989 y esa misma semana XP declinó continuar en el programa sabatino que por más de 6 años le había permitido costear la lucha de su mujer en contra del cáncer. El productor general del misceláneo, sentado en su oficina con vista al Cerro San Cristóbal, le entregó el último cheque que le correspondía, le deseó suerte en sus nuevos proyectos y lo despidió amablemente prometiendo que le enviaría a la brevedad una cinta VHS con sus apariciones más memorable, cosa que nunca hizo.

Sólo un par de meses después XP también renunciaba a Los Caídos en Desgracia. No se sentía capaz de continuar en un proyecto que le recordaba permanentemente a Paloma y además algo lo hacía intuir que venían nuevos tiempos, tiempos en los que ya no sería necesario continuar situado fuera del sistema como forma de validar lo que uno tuviera que decir…

Las radios por esos días incluían nuevamente música chilena en su programación, principalmente bandas jóvenes ligadas al pop que, dicho sea de paso, comenzaba a reproducirse cual enfermedad contagiosa por la escena nacional. Rápidamente XP encontró un lugar en este nuevo orden y justo unos días después del histórico triunfo del No en el Plebiscito, entró al estudio junto al resto de su nueva banda, “La Hiel”, a grabar un primer disco. Editaron sólo 500 copias de este material y comenzaron a promocionarse en distintos locales, festivales, colegios y universidades.

En 1992, ya en plena democracia, La Hiel tuvo la oportunidad de grabar un segundo larga duración que fue respaldado por una enorme campaña de marketing. Esta incluyó una asesoría en el look a cada integrante, videos promocionales filmados directamente en cine y un pequeño arreglo cosmético al nombre del grupo: se eliminó la H inicial y la i latina fue reemplazada por una Y griega.

Rebautizados como “La Yel” tuvieron un gran lanzamiento, nunca antes visto en Chile y acto seguido se lanzaron a tocar por cada uno de los escenarios del norte, centro y sur del país. Durante los dos años siguientes vendieron una cantidad de discos suficientes como para que el sello discográfico les renovara el contrato por varios años más y los calificara como artistas prioritarios de la compañía. El `95 un nuevo disco y varias giras a países vecinos. `96 un Ep con 4 canciones y la posibilidad de pasar una temporada larga en México haciendo promoción… Era increíble, pensaba XP mientras el avión aterrizaba en el DF, como habían cambiado las cosas desde la última vez que aterrizara en esa ciudad, veintitantos años atrás. El mercado era otro, la ciudad era otra, el mundo era otro. En Chile las disqueras invertían en artistas nacionales, los mandaban a grabar a Europa, les permitían elegir directores consagrados para hacer sus videos. Había dinero circulando, abundancia, despilfarro incluso. Las radios recibían incentivos por promocionar bandas que recién grababan su primer disco (que para muchas fue el único) y la gente se empezaba a acostumbrar a consumir música chilena.

1997 y 1998 se pasaron literalmente volando. Aeropuerto-avión-hotel-entrevistas-concierto-nuevamente avión y así. Llovían los contratos para promocionar bebidas, papas fritas, cereales, para abrir o cerrar festivales, grabar dúos con artistas mundialmente conocidos, etc. Las fanáticas los esperaban escondidas en los closet de las piezas de hotel, les lanzaban al escenario peluches, calzones y hasta  eran capaces de arrancarse trozos de cabello cada vez que los veían aparecer.  A principios del `99 la banda decidió radicarse definitivamente en EEUU y fue entonces que XP sintió que ya era suficiente. Realizó la última gira junto a sus compañeros por varias ciudades del país del norte y volvió a Chile para intentar vivir en el más apacible de los anonimatos.

Arrendó una pequeña casa en los faldeos cordilleranos de Santiago, donde instaló un pequeño estudio de grabación con la última tecnología digital y se enclaustró por lo que él pensó serían sólo algunos meses.

LARGO VIAJE  (2000 al 2005)

La llegada del nuevo siglo le sirvió a XP para dar vuelta la página, olvidar lo aprendido y comenzar desde cero. La infinidad de software  instalados en su computador, más algunos controladores externos y otros tantos juguetitos electrónicos le abrieron en pocas semanas infinitas posibilidades de creación.  Grabó, mezclo, intervino, cortó y pego audios hasta límites que jamás imaginó. Transformó su respiración en ritmos esponjosos y sincopados, deformó el zumbido de la juguera hasta convertirlo en un susurro. Repitió 3454 veces el crujido de la puerta, al tiempo que lo filtró y le cortó las frecuencias medias. Mezcló la locución invertida de un poema de Neruda sobre otro de Huidobro. Agrego ecos de reverberaciones infinitas al sonido de la lluvia y también vio mucha televisión extranjera. Salió muy poco de su casa.

En febrero de 2001, prácticamente un año después de haber comenzado, el primer disco completamente auto producido por XP,  estaba listo. Lo escuchó un par de veces de principio a fin, abrió una botella de vino y se dispuso a brindar por tan noble tarea cumplida. Estaba en eso, cuando notó que la pantalla de su computador parpadeaba al tiempo que un zumbido muy agudo, casi imperceptible, salía desde los parlantes en forma alternada. Uno primero, el otro después, como un espejo que fue reflejando cada vez con mayor velocidad el sonido hasta que éste se transformó en un haz de luz que duró una fracción de segundos y luego todo se fue a negro. Silencio absoluto.

- ¿Cada cuanto tiempo apagaba usted su equipo? – preguntó el técnico intrigado.

- ¿Apagar? ¿Cómo apagar…?

El computador de XP, después de pasar más de un año encendido, terminó sus días como chatarra en el fondo de la bodega del quinto servicio técnico al cual fue llevado. Del disco duro no fue posible salvar más que ciertos trozos de información con los que XP no pudo rearmar ni el 5% de su ahora extinto primer álbum. La tarde del 16 de febrero se puso pijama, se acostó y permaneció en cama hasta mediados de agosto. Durante esos 6 meses durmió mucho, se comió las uñas, vio televisión y fue secretando su rabia en dosis discretas que lentamente lo fueron sanando.

Lo primero que hizo XP al levantarse, además de tomar una larga ducha, limpiar la casa y guardar la televisión en un closet, fue salir a comprar un nuevo computador más 12 discos duros externos en los que, una vez iniciada la (re)composición de su desaparecido primer álbum, fue respaldando sistemáticamente los avances que día a día iba realizando… Y aunque la lógica nos indica que la tarea de reconstrucción creativa debería haber tomado alrededor de un año, esto no fue así. Se entretuvo XP con nuevos software, actualizaciones de los anteriores y las últimas aplicaciones que semana a semana iban llegando hasta su ordenador vía internet. A través de páginas especializadas conoció a otros cibernautas obsesionados como él con el sonido digital y con ellos compartió desde información sobre psicoacústica hasta las últimas novedades en los catálogos de música islandesa, alemana y japonesa, entre otras. Alucinado con la posibilidad de descargar tanta música a distancia, almacenó  gigas y gigas de sobrepeso que lo obligaron a comprar otros tantos discos duros. Escuchó, analizó, aprendió de estilos y sub estilos, se dejó influir y se permeo en infinitas audiciones reflexivas, recomenzando y redefiniendo cientos de veces su ruta creativa hasta que en abril de 2003, fecha que coincide con la aparición de la primera tienda de música online, cayó en la cuenta de que aún no era capaz de resolver ni la primera canción del disco que alguna vez estuvo terminado. Pidió entonces ayuda a sus amigos cibernautas quienes lo linkearon a decenas de páginas sobre sicología, creatividad, ayuno, cantos chamánicos, electrónica y trascendencia, pero nada logró devolverlo a su centro. Continuó así, perdido entre las millones de URL por otros dos años completos y de pronto, notó que necesitaba anteojos.

Un par de días después, cuando aún no terminaba de acostumbrarse al par de cristales de policarbonato que el oculista le había recetado, XP rescató desde el closet el televisor que algunos años atrás había guardado y al encenderlo hizo un descubrimiento que lo finalmente le devolvió todo el sentido a su trabajo creativo: una mujer de mediana edad, figura no muy agraciada pero sí sonrisa amable, era candidata a presidente de la república y tenía grandes posibilidades de ser elegida

HOMBRE SOLO CAMINANDO

“El sueño de Paloma” estuvo terminado en pocas semanas. Una mezcla de folclore, electrónica y experimentación que dejó a varios de los que tuvieron la oportunidad de escucharlo con la boca abierta. Había en el disco una sensibilidad de cantautor de vieja guardia, pero remozada, reinventada entre beats y loops de notable artesanía que acompañaban guitarras acústicas simples pero muy evocadoras. Todo un aporte, escribirían algunos críticos, un disco imperdible,  dirían otros.

Imposibilitado de editar su obra a través de grandes sellos, prácticamente desparecidos a principios de 2006, XP optó por la autoedición y la posterior distribución a través de algunas tiendas online, una cadena de supermercados y algunos kioscos.  Se vendieron 1300 copias al tiempo que dos sellos europeos licenciaron la distribución en pequeñas cantidades para países como Francia, España  y Holanda.

A mediados del 2006, con una flamante presidenta ya en pleno ejercicio de su cargo, XP inició presentaciones en pequeños bares y algunas salas de concierto de Santiago, Valparaíso y Concepción. Acompañado de su guitarra y un computador fue rápidamente conquistando nuevos públicos que iban cayendo rendidos ante la novedad de su propuesta sonora y la honestidad de sus letras.

El segundo disco apareció a comienzos de 2007 en un formato que a muchos les pareció un suicidio comercial: sin pagar un peso, y con sólo un clic desde la página oficial de XP, era posible descargar las 12 canciones más el arte del disco y un pequeño documental sobre el proceso de grabación. En un par de semanas más de 15 mil personas ya habían bajado el disco y a un mes de los primeros cuatro conciertos de lanzamiento, las entradas se habían agotado.

En Mayo XP partió de gira por algunos países europeos. Volvió en agosto, dio otros tantos conciertos y en octubre se puso a trabajar en un tercer disco que apareció en Abril de 2008. Con excelentes críticas y un público cada vez más incondicional, XP decidió que ya era suficiente: vendió su pequeño estudio, devolvió la casa que lo había alojado por más de 8 años y no sin antes pasar por el Cementerio General a despedirse de Paloma, tomó un avión con rumbo desconocido.

Algunas semanas después su página oficial fue bajada de la web.

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