No puedo vivir sin música. O está en mis audífonos, o mientras escribo esto, o mientras lavo la loza en mi trabajo, o cuando converso o bebo con mis amigos. Incluso en mis pensamientos: generalmente voy tarareando mentalmente canciones mientras camino por el centro y cuando soy más osado (lo que no ocurre muy a menudo) simplemente canto. Sigue leyendo!