Héctor Aguilar Triviño es sin duda uno de los nombres fundamentales de la electrónica nacional. Junto a Lluvia Ácida, donde comparte junto a Rafael Cheuquelaf, y siempre desde la austral región de Magallanes, viene desarrollando una extensa carrera donde el beat y el uso de maquinas se funden con el rescate de temáticas locales, algo así como un nuevo folclore, pero de alcance universal.

Mientras lees puedes escuchar Noelia

Aunque nadie en mi familia era músico me crié en un ambiente bastante musical. Mi madre era fanática de la música romántica  de los 70′ (Los angeles negros,Los galos, Raphael) y con mi padre aprendí del folclor argentino (Los de Zuquia, Atahualpa Yupanqui, Cafrune). Gran parte de ese material estaba en vinilo por lo cual resulta lógico mi interés por este formato. Muchos de los antiguos discos de mi familia  ahora están conmigo y más de una de esas sonoridades han sido ocupadas en mis trabajos…  En 1985 aproximadamente comencé a comprar mis propios discos. La oferta musical en Magallanes en ese entonces era bastante rica, existían muy buenas disquerías y como todo niño lo que más me llamaba la atención eran las carátulas;  las primeras que acapararon mi atención fueron las portadas de Iron Maiden y Kraftwerk, bandas que curiosamente marcaron mis influencias musicales de ahí en adelante.

Partiste haciendo música electrónica hace ya muchos años, cuando la mayoría estabamos escuchando grunge… Cuéntame sobre eso.

A principios de los noventa ya pertenecía a una banda Grindeath llamada Infidel y por medio del tape-trading con gente de todo el mundo llegue a la escena del Noise-Industrial. Con algunos amigos del colegio compartía el gusto por estas sonoridades y comenzamos los primeros experimentos caseros. Luego me involucre de lleno en esta escena compartiendo experiencias con la primera oleada de ruidistas sudamericanos (Atrofia cerebral, M.D.A, Vux).

¿Rudistas?

El término “ruidismo” corresponde efectivamente a hacer ruido a través de las maquinas, es un género musical que carece de ritmo y armonía y muchas veces es considerado una contradicción dado que el ruido es generalmente definido como un sonido no deseado o no intencional y, por ende, como lo opuesto a la música.

¿Y cómo fueron esas primeras experiencias musicales con el ruido y la electrónica?

Creaba ambientes industriales con electrodomésticos, el lenguaje de maquinas de viejos computadores sinclair y atari y tomas de estática radial. Lo primero que me llamó la atención de la electrónica fue el beat: ese golpe sintético preciso me voló la cabeza. Ya tenía la experiencia de haber escuchado a Kraftwerk y de haber visto a Electrodomésticos y  Aparato Raro en alguna perfomance televisiva y comencé a cuestionarme como harían estos personajes para crear esos ritmos.  Luego me compré mi primer sampler, un casio sk8 y comencé a adentrarme en el mundo del sampling y la electrónica propiamente tal.

Tanto en tus trabajos solistas como con Lluvia Ácida ¿tienes una forma, un plan o metodología en la composición? ¿Cómo te planteas cada trabajo que inicias? 

Tengo y tenemos distintas formas de enfrentar una composición. Algunas veces hay un concepto que influencia por completo la obra y en otras ocasiones adaptamos improvisaciones o composiciones libres a nuestra temática. En lo particular muchas veces imagino las sonoridades antes de abordarlas en el estudio o me inspiro con el nombre de cada tema, porque suelo tener el nombre del track antes de componerlo. Suelo anotar nombres que me inspiren algo y luego crear en base a esa idea.

Leí en una entrevista junto a Lluvia Ácida en que hablaban de la electrónica como el folclore universal…

Para nosotros la electrónica es una especie de folklor universal, que puede ser adaptado para mostrar las condiciones de vida de un determinado contexto cultural. El formato electrónico ya tiene un lenguaje común global: el beat, el uso de maquinas y la informática musical.

Y en ese contexto ustedes han intentado darle un cierto contenido a su música, un discurso que va más allá de la propuesta sonora…

Sí, es que para nosotros es muy importante que la música tenga algún contenido, un mensaje o una propuesta. El hecho de hacer música por hacer música no nos atrae. Entendemos que la música que perdura, independiente del estilo, es aquella que tiene algo que decir. Nosotros hemos elegido como temática nuestra tierra, Magallanes, porque creemos que existen muchísimas historias que están perdidas en la memoria y el tiempo y que merecen ser contadas. Esto no difiere mucho en lo que yo hago como solista, sólo que yo hago alusiones más abstractas y  evocativas de las experiencias que me han tocado vivir en el Austro.

Desde aquí puedes descargar Polar, proyecto solista de Héctor.

Con respecto a esto mismo, a la música con contenido, con mensaje ¿cómo ves el panorama aquí en chile?

Bastante rico, cada vez más y más músicos entienden que un buen mensaje traspasa los corazones y que tenemos bastante que contar y denunciar en este país. Que es necesario crear identidad y rescatar nuestras raíces musicales.

Ser músico viviendo en lejanas tierras… Cómo ha sido la experiencia en términos de difusión, lugares para tocar, colaboraciones con otros músicos.

Por ser ésta una región aislada del resto del país mis primeras experiencias musicales, de difusión y acercamiento con mis pares obviamente fueron locales. Luego por medio de la correspondencia tradicional y el intercambio de material con gente de otras latitudes pude hacerme de un nombre en la escena ruidista sudamericana y aparecer en algunos fanzines del género. Mis primeras actuaciones fueron como vocalista de Infidel. Con esta banda tocamos un par de veces en Punta Arenas y Puerto Natales. Luego me metí de lleno en Lluvia Acida y comenzamos con Rafael a tocar en Pubs y eventos culturales regionales. Luego llego la apertura comunicacional con el internet y comprendimos que una muy buena forma de crecer como artistas era el intercambio de experiencias y colaboraciones musicales con nuestros pares nacionales. Desde ese entonces hemos logrado cosechar una importante experiencia en  escenarios magallánicos y santiaguinos y concretar conexiones musicales con algunos de los más importantes músicos de la electrónica chilena.

¿En qué medidas crees que el lugar donde uno vive determina el tipo de música que uno hace?

 En total medida .Es imposible, por ejemplo, para un músico de la Patagonia que no le afloren sonoridades ligadas a la vastedad, al viento o al frio. O que a un músico chilote no lo influencien su mitología y el mar. El clima determina en gran medida las sonoridades del mundo.

Durante el mes de noviembre Lluvia Ácida editará  vía Pueblo Nuevo el disco “Cruce de caminos”, un compendio de remixes y colaboraciones, que cuenta con la participación de 25 músicos chilenos, nombres como Gepe, Muza, Dj.Raff, Baradit, Danieto, Mika Martini, Francisco Pinto, Tonossepia y Fiat 600 entre otros.

Visita el sitio oficial de Lluvia Ácida

¡Opina con nosotros!

comentario(s)