El productor musical en un disco desempeña el mismo rol de un director de orquesta, un capitán de barco o el presidente de cualquier empresa. Está encargado de la organización y la fabricación de un producto, cuidando que todos los eslabones de la cadena estén perfectamente soldados, salvaguardando así la identidad del producto.

I. PRE PRODUCCION

Acuerdos Legales
Lo primero, antes de que todo el resto suceda, es la cuestión legal. Las partes tienen que estar de acuerdo en “derechos y deberes” y debe quedar todo sentado por escrito y firmado por ambas partes ante un notario público. Aunque parezca frío el tema, es de suma importancia que productores y artistas queden de acuerdo de cómo se procederá en una empresa de esta índole. Como estamos hablando de capitales invertidos, personal, impuestos, royalties, etc, lo último que queremos es que una vez terminada la producción haya conflictos legales que retrasen la salida y por ende se pierda parte o la totalidad de la inversión.

Tiempos y Costos
El Productor debe dedicarles el tiempo necesario al artista y al productor ejecutivo, que en este caso puede ser una casa discográfica, para entender que es lo que necesita el artista musicalmente hablando. Una vez que se hace un esquema mental acerca de tendencias musicales, fusión de estilos, repertorio etc, el productor debe elaborar un organigrama de tiempos de trabajo, costos de producción, tiempos de estudio, ingenieros y asistentes. Normalmente la elaboración de costos debe hacerse antes de la parte legal, para que quede constancia de los gastos y así no haya ningún problema de deberes al final de la producción.

Una vez terminado el proceso de organización de tiempos y costos, ya entramos en el terreno musical.

Selección de Repertorio
Comúnmente se hace entre el productor musical y los A&R (artistas y repertorios) que son las personas encargadas de la elaboración del producto desde el punto de vista artístico y económico en la compañía disquera. La selección del repertorio es una de las cosas más importantes en la producción de un disco, si es que no es la más importante. Nunca hay que olvidar el origen de esta industria: “la venta de canciones”. Si las canciones son débiles o aburridas, entonces el producto tendrá mucho menos ventas que un disco con canciones que se quedan grabadas para siempre en la mente de las personas.

Cuando trabajamos con un cantautor o un intérprete es imperativo que de todas maneras se haga una selección en base a la opinión de un focus group, que en muchos casos está compuesto por el productor, el A&R y el artista. En otros casos se hace un focus group con gente externa al proyecto y el número de personas es variable.

En el caso de trabajar con un intérprete, es trabajo del productor buscar el repertorio, ya sea directamente con los compositores, pidiéndoles por encargo hacer canciones para el artista en cuestión, o a través de compilados de canciones en las distintas editoras musicales.

Arreglos y Maquetas
Una vez que el repertorio está elegido, el productor debe comenzar a hacer los arreglos musicales; también puede contratar un arreglista que haga el trabajo bajo su dirección. Antiguamente de la partitura se iba directo al músico y se grababa el track final, hoy en día dado los costos de producción, primero se hace una “maqueta” que sería la grabación del disco completo en una versión sin pulir. Estas maquetas se hacen normalmente con instrumentos virtuales (VST). También se pueden hacer maquetas con instrumentos reales, pero aumenta considerablemente el costo y tiempo de producción. A estas alturas el productor debe saber ya que tipo de sonido quiere lograr en el disco.

Terminado el proceso de arreglos musicales, dirección de estilo y maquetas ya es momento de entrar a grabar.

II. GRABACION.

Estando en el estudio, el productor debe tener en su poder todos los tiempos de trabajo, los nombres de todos los músicos, ingenieros, direcciones, teléfonos y lo más importante: las partituras.

Calificación Técnica y Musical del Productor
Antes de comenzar a grabar el productor debe tener una conversación con el ingeniero de grabación para explicarle cuales son los pasos a seguir; qué se grabará primero y qué después. El productor debe tener nociones básicas de ingeniería de audio y de preferencia ser un ingeniero de audio calificado. Este punto es de suma importancia porque sólo el productor sabe cómo debe sonar el disco. Un productor que no conoce el equipo que le permite lograr su objetivo, es equivalente a un capitán de barco que no sabe qué es una ballena…. El productor debe elegir qué instrumento musical se usará para cierto y determinado track, así como qué micrófonos son los adecuados, qué preamplificador, compresor ecualizador, etc. El Ingeniero de audio, a pesar de ser quien se hace cargo de todo el tema técnico, no conoce cuál es el objetivo final a nivel sónico del proyecto y si el productor no puede dirigir al ingeniero por falta de conocimientos pueden suceder dos cosas: que se retrasen los tiempos de grabación (lo que significa perdida de dinero) o que simple y llanamente no se logre el objetivo y el proyecto se transforme en un barco a la deriva.

Más grave aún es si el productor no tiene conocimientos básicos de armonía, ya que si no hay una dirección musical adecuada, el instrumentista por muy bueno que sea no sabrá hacia dónde dirigirse y por ende no se logrará el objetivo primordial de la grabación de un disco: ” hacer música”.

Los Músicos
Ya listos para grabar, el productor elige qué instrumento grabará primero y lo sucesivo. Normalmente los productores trabajan con un “team” de músicos que son casi siempre los mismos, esto se debe a una complicidad de comunicación. Es muy importante que el productor tenga una excelente comunicación con los músicos para que puedan entender lo que se les está pidiendo; todo músico sabe que mientras más tiempo tocas con una persona, la música fluye de mejor manera. Un caso típico que sucede a menudo es que el artista quiere grabar con cierto y determinado músico, y aunque a veces ese interprete puede ser el mejor en su área, no significa en lo absoluto que vaya a lograr el objetivo señalado por el productor, por ende la decisión más sabia es dejar que el productor elija a su grupo de trabajo.

Comunicación y Sicología
La sicología es una parte sumamente importante en el trabajo del productor. Lograr la fluidez de comunicación de un lenguaje abstracto como la música, para nada es una tarea fácil, sobretodo donde siempre hay problemas de personalidades y egos. Entonces el productor debe saber reconocer la personalidad de cada intérprete, poder decodificarla y encontrar la mejor manera para que el músico se sienta cómodo y dé lo mejor de su interpretación. Ya que en ninguna malla curricular de ninguna carrera de audio o producción hay como materia la sicología, entenderemos que este punto se aprende en base a la experiencia. Este tema se debe tratar con el mayor cuidado, ya que lograr unificar criterios es la base de un buen producto final.

La Voz
Una de las etapas más difíciles en la grabación de un disco, es la grabación de la voz. El o los artistas generalmente se toman este proceso de manera muy personal, casi como un ritual de trascendencia, por lo que el productor en esta etapa debe estar muy atento al sentir del artista, su ánimo, humor, y por sobre todo a su sanidad física y mental.

Primero hay que estar completamente seguro que el artista no tiene ninguna afección en su voz a la hora de agendar tiempo de estudio (se puede perder tiempo y dinero). Estar seguro que el artista se siente seguro y cómodo a la hora de grabar. Si por algún motivo el cantante no está en su 100 % siempre es mejor volver a agendar tiempo de estudio que perderlo tratando de lograr lo inlograble. El cantante, quien trae su instrumento incorporado, no puede ser tratado como cualquier intérprete, tiene sus propios horarios, necesidades y estados de ánimo. El productor debe comprender esto a cabalidad y proceder según las necesidades del artista.

III. POST PRODUCCIÓN.

Es de suma importancia que el productor esté presente todo el tiempo para tomar decisiones.

En este punto se dedica el tiempo a arreglar o elegir las tomas finales de cada canción. Normalmente se comienza revisando todos los tracks grabados y el productor elige cual toma se quedará de cada instrumento. Si encontrase algo en el track final, como un ruido o un acorde fuera de lugar, entonces se corrige buscando la mejor manera y la que implique menos tiempo. En los peores casos hay que volver a grabar.

También en este proceso se eligen las tomas finales de voces y coros. Es muy importante que las voces estén lo más cercanas a la perfección posible; si no tenemos el track final de voz completo tendría que agendarse nuevamente una sesión, ya que aquí no aplican los parches de grabación

IV. MEZCLA.

Esta es una parte crucial del trabajo de producción. La mezcla es la ubicación en tiempo y espacio de todos los instrumentos y es la manera en que finalmente se escuchará el trabajo hecho por todo el personal involucrado. A pesar que es un proceso muy abstracto, ya que la apreciación de cada persona es distinta, hay que lograr unificar de alguna manera esa apreciación, por eso es un trabajo muy difícil de lograr y normalmente tiene muchas correcciones. El productor debe escuchar las opiniones del artista, y de la compañía discográfica pero al final es él quien decide como será el resultado final. El ingeniero de mezcla, que puede o no ser el mismo productor, debe hacerse cargo del tema técnico siempre bajo la dirección del productor musical.

Generalmente se hacen dos o tres versiones de cada canción: una es la mezcla elegida por el productor y el ingeniero, otra es un “vocal up” que es una versión con la voz a más volumen (+2 decibeles), y una tercera o cuarta versión con el bajo o la batería a más volumen, siempre en dependencia de lo que opinen los involucrados.

V. MASTERING.

El mastering es el último eslabón de la cadena, lo que no significa en ningún caso que sea menos importante, algunos consideramos que es de los eslabones más importantes en toda la producción. En este proceso se le hace una depuración y purificación a la mezcla final como en un trabajo de joyería, intentando que la música grabada logre sonar de la misma manera en cualquier medio o dispositivo de escucha (el radio del auto, el radio en casa, una discoteca, o un teléfono celular).

Para algunos músicos es un misterio lo que sucede en una sesión de masterización, pero no debe serlo nunca para un productor ya que es la pulida final de todo su trabajo. Normalmente se envía la mezcla a masterizar adjuntando notas del productor dirigidas al ingeniero de masterización, donde se hacen comentarios acerca del color final o de ciertos volúmenes. En otros casos el productor atiende la sesión de masterización para poder opinar sobre el trabajo. Claro que esto normalmente cuesta el doble de su precio, ya que los buenos ingenieros de mastering no necesitan muchas opiniones, por eso cobran el tiempo que uno les hará perder.

Espero que este resumen aclare un poco más las dudas acerca de la labor de un productor musical. Aunque no alcanza a ser un manual de “cómo producir un disco”, por lo menos da la pauta para saber si nuestro productor está haciendo las cosas bien o si nosotros, como productores, estamos tomando en cuenta estos puntos que son de gran importancia.

“El conocimiento está repartido, sino compartes no aprendes”.

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