Hoy finalmente me decidí a escuchar el disco “Instrucciones para desarmar el silencio” de Cristián Valdivia. Esta tarde fue uno esos momentos que había estado esperando para ponerlo de principio a fin. Una tarde con el cielo extremadamente gris y en la compañía de una lluvia leve que aleatoriamente brindaba una sensación de vida al paisaje estático y fúnebre que se presentaba a través de mi ventana.

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No quise dedicarle mi tiempo de mala manera al disco, ni menos escucharlo por saltos ni absorbido en alguna de las millones de distracciones que aparecen cuando espero concentrarme, de modo que me instalé junto a la estufa, prendí un cigarro, me preparé un café y me quedé en silencio con la música sonando.

Instrucciones para desarmar el silencio es un disco que realmente me gustó. Siento que cada elemento está perfectamente pulido en su medida justa, no existen palabras ni notas de más, no hay adornos pirotécnicos ni menos esa pretensión exagerada que encontramos en muchos músicos solistas. Incluso pareciese ser la música de un tipo muy reservado, de esos que se descueran lentamente en cada canción o que levantan la voz sólo para cantar.

A pesar que el álbum es bastante melancólico, tanto en la música como en las letras, siento a mi parecer que progresivamente nos impulsa a un viaje hacia un estado más parecido a la esperanza que a la nostalgia misma. Esto debido quizás a que en la medida que el disco avanza las canciones se llenan de timbres nuevos, voces secundarias que forman sutiles juegos vocales e incluso elementos rítmicos electrónicos que se incorporan de una manera acertada y muy coherente, creando así una dinámica general en el disco que nos mantiene alerta, sentados junto a la estufa, pero pasando poco a poco el frío.

Cristián Valdivia es un gran hallazgo para quienes admiramos a músicos de la talla de Nick Drake e incluso de genios como Leonard Cohen, pero que aceptamos además la inclusión de sonoridades modernas en la composición de las canciones. Un disco completamente recomendado para escuchar de principio a fin, ojala en invierno, en pantufla y con una cajetilla de cigarros.   (Puedes comprar la versión física o digital de este disco aquí.)

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