Paula Herrera, el nombre real tras Amarantha, es sin duda una trabajadora incansable que a punta de esfuerzo y ñeque ha sacado adelante dos discos y una impecable carrera. “¡Y claro que cuesta!, ¿pero qué no cuesta? todo requiere trabajo y esfuerzo y eso le da el sabor a las cosas”, comenta mientras prepara una nueva producción que espera ver la luz a fines del 2010.

Escucha y descarga Verde y Celeste

El año pasado fue intenso, hubo cambios profundos en lo personal y también varios hitos importantes en lo profesional: mi participación en el “Hechas en Chile”, el haber quedado preseleccionada para el festival de Viña en la categoría folklórica y el lanzamiento de mi segundo disco “11″.

Disco que, tengo la sensación, has tocado poco en vivo ¿es así? ¿ a qué se debe?

O sea, lo he tocado poco en vivo este año, porque desde el 2008 que lo venía tocando junto a la banda. Pero sí, he tocado menos y eso se debe a que luego de lo de Viña (que terminó de gatillar en mí un cambio que se venía desde comienzos desde 2009) quise volver a mi esencia, sin tanto bombo ni platillo, algo más parecido a cómo empecé en esto del canto, cuando era una niña en Curicó: sólo mi guitarrita y mi voz…

¿Y eso se notará en tu nuevo disco? ¿Viene muy distinto a los dos anteriores?

Demasiado distinto. Como te decía vuelvo a mi esencia, creo que vuelvo a la tierra, a mi tierra, a lo que soy y siempre he sido. Uno a veces va tomando otros rumbos, pero como dicen, todos los caminos conducen a Roma.

Un giro musical generalmente representa un giro en otros aspectos más personales y profundos ¿hay algo de eso?

El año pasado fue un año de búsqueda y sanación espiritual y eso se ha ido reflejando en mi música, en volver a mi infancia curicana, a las cuecas, al rodeo, las empanadas, a jugar en el campo a “pata pelá”. Siento que vuelvo a todo eso, pero ahora con el corazón y los pies sanos.

Hasta el momento has manejado tu carrera de manera independiente, alejada de sellos y apostando a un trabajo a largo plazo…

Es que es la única forma en este país, la autogestión.  Creo que el panorama musical en Chile es bastante color de hormiga, y no es quejarse porque sí, es sólo un comentario de la realidad.  La mano es hacer las cosas uno mismo: nadie va a venir a tocar tu puerta y ofrecerte el oro y el moro. A través de la autogestión he ido aprendiendo distintas formas que me han permitido ir haciéndome un camino en la música.  Y por eso valoro mucho cada logro,  cada paso… ¡Y sí que cuesta!, ¿pero qué no cuesta? todo requiere trabajo y esfuerzo y eso le da el sabor a las cosas. Si se tratara de hacérmela fácil, quizás hubiese terminado siendo ingeniero, algo me conozco, o creo conocerme (risas).

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