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“Extrapolar”, el primer disco del cantautor osornino Ricardo Santibáñez (Geosónica), es sin duda una grata y amable sorpresa. Fusión singular de programaciones, guitarras de palo y una voz que trasluce sinceridad y cercanía, es posible apreciar en sus 11 canciones cómo día a día se nos amplía el espectro de propuestas autorales que sin ser en lo absoluto folclore, sí tienen sonido, sabor y aroma a “Chile, Chile lindo”.
A través de letras que mezclan pequeñas dosis de humor (“Mi querida Gi”, “Valz de 2X4”) con sentidas declaraciones de amor, nostalgia y contemplación (“Nuestro Amor” , “Nada”, “Fuego”), la poesía de Geosónica encuentra en lo simple y directo de su lenguaje, su mayor fortaleza… “Todo es tan triste, Laurita” canta en “100 Años” y uno no puede más que creerle y desear que todo pasé pronto. Por que si algo generan estas canciones, es empatía, conexión.
Y en esta misma línea de honestidad y simpleza es que avanza y se despliega el sonido de “Extrapolar”; programaciones (encargadas fundamentalmente de las percusiones y baterías del disco), guitarras, acordeón, metalófono e incluso la voz, suenan crudos, con un trabajo de producción que por momentos es casi imperceptible. Y se agradece. Pues más allá de si ésta es o no una opción estética consciente, el resultado final es por sobretodo coherente, redondito… Y yo al menos, no puedo dejar de pensar en Violeta y su voz quebrada, su guitarra imperfecta, su forma tan propia de decir y comunicar que de alguna forma continúa abriendo e iluminando el camino de quienes apuestan por la emoción.
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